Semana 3
Poniendo en perspectiva
Relatoría semana 3.
Como sucedió en las clases anteriores, el profesor da inicio a la sesión con la lectura de algunas de las bitácoras de la clase anterior. Con la primera de ellas se resalta que la generación de buenas preguntas es realmente una manera de poner en evidencia el pensamiento crítico y se presta para generar nuevas investigaciones. Antes de la segunda lectura, se hace una pausa para “La historia del callcenter”, mediante la cual se hace énfasis en la diferencia entre realizar una tarea o acción con y sin “meterle ganas”; pues, cuando se trata de una función relacionada con interacciones con la audiencia, como lo es la lectura de un texto frente a un salón de clases, esta variante condiciona el indice de atención de los participantes.
Habiéndo dejado esto claro, la clase continúa con la siguiente lectura. Con ella, el profesor destaca la importancia de tomar iniciativa para dar a conocer nuestro contenido y aplaude la valentía de “lanzarse al agua”. También se toma unos minutos para hablarnos de la intertextualidad y de la concentración requerida para una lectura profunda, al tratarse de una actividad de baja velocidad, que además no ofrece cargas altas de dopamina.
Este último tema captó mi interés de manera especial, pues, al tratarlo, se mencionaron los ayunos de dopamina, concepto atríbuido al psicólogo Cameron Sepah (del Amo, 2021), y referente a dejar de realizar actividades causantes de este neurotransmisor, a saber, “alejarnos de todo aquello que produce placer– desde la alimentación, el alcohol y el sexo hasta las redes sociales y las nuevas tecnologías” (Suleng, 2020).
Esta tendencia se origina en Silicon Valley, con la finalidad inicial de aumentar la productividad personal, pero resulta estar ligada a fenómenos como la depresión y las adicciones. Según afirma Suleng (2020), estos ayunos pueden verse como una desintoxicación de aquellas conductas que distraen la mente de hábitos denominados saludables; no obstante, posteriormente cita a Morgado con la siguiente afirmación: "No es un tratamiento terapéutico para cualquier persona, reducirla solo es bueno en casos de exceso exacerbado de algo dañino para el organismo y que impide hacer una vida normal". Esto me lleva a pensar que, al estar sujeta a posibles abusos o malinterpretaciones, una propuesta tan innovadora y llena de potencial positivo puede convertirse en un factor perjudicial. Así lo expresa del Amo (2021):
“Es importante mantener un nivel adecuado de esta sustancia ya que, en ocasiones, un desequilibrio en los niveles de esta sustancia puede acarrear la aparición de transtornos como depresión o trastornos bipolares. Para evitarlos, el cerebro es el encargado de controlar su segregación y recepción.”
Entonces, ¿cómo podría regularse la aplicación de esta tendencia para evitar caer en este tipo de problemáticas?
Después de hacer una tercera lectura de bitácora, de la cual se rescata una naturaleza intertextual, crítica y propositiva, se traen a colación las lecturas pertinentes. De manera particular, se lleva la atención del grupo al contraste existente entre las modalidades de investigación cualitativa y cuantitativa. Al ver que no había un nivel de conocimiento profundo entre los alumnos, el profesor procede a preguntar por diferencias entre las dos, bien porque las conociéramos o por haber puesto atención en la lectura. Como aperitivo, menciona, por ejemplo: La investigación cuantitativa se refiere a datos numéricos mientras la cualitativa, a datos descriptivos; la cualitativa es exploratoria, y la cuantitativa es confirmatoria; la cualitativa se orienta al proceso mientras la cuantitativa, al resultado, así como la cualitativa es subjetiva, en contraste con la cuantitativa, que es objetiva. Habiéndo dado a conocer el tema a tratar, el profesor procede a asignar como actividad la realización de una tabla comparativa de los dos modelos, idealmente conteniendo las mayores diferencias, ventajas y desventajas de ambos.
Para facilitar dicha comparación, se ilustra el tema con un video de un experimento social en el cual se plantea el interrogante de cuán propensos somos de seguir conductas de las cuales no conocemos el origen o justificación, solo porque nos encontramos en un grupo donde estas son el statu quo. Habiéndo detallado el ejemplo, se concluye que se trata de un caso de investigación cuantitativa.
Algunas de las conclusiones a las cuales se llega en clase, tras socializar la actividad, son:
- Al tratarse de investigación cualitativa, se desconoce el fenómeno de estudio, mientras que en una investigación cuantitativa, ya existe cierto conocimiento del mismo (característica relacionable con la naturaleza exploratoria y confirmatoria de cada una).
- La investigación cualitativa es de profundidad, mientras que la cuantitativa es más bien de extensión.
- La modalidad cualitativa se orienta al proceso, planteando preguntas como ¿cómo? o ¿por qué?, mientras que la cualitativa se orienta al resultado, con preguntas como ¿qué? o ¿cuánto?. Como resultado de estos interrogantes, la investigación cualitativa desarrolla hipótesis y la cuantitativa se concentra en encontrar patrones.
- En cuanto a su dimensión, la investigación cualitativa es holista, pero trata muestras pequeñas, y la cuantitativa es particularista, pero trata muestras representativas.
- Esto último, mediante observaciones naturales (experienciales), en el caso de la investigación cualitativa, y mediciones penetrantes (invitro), en el caso de la cuantitativa.
Durante la sesión, el profesor pasó a explicar las tareas para la clase siguiente. Sin embargo, me gustaría otorgarle a este tema una mayor profundidad, pues aún prevalece en mi mente la duda acerca de la aplicación de estas dos modalidades. ¿En qué ocasiones se le puede sacar mejor provecho a cada una de ellas? ¿Cómo podemos combinarlas a nuestra conveniencia?
Según un texto publicado en Torresburiel (2018), basado en el artículo Best Practices for Qualitative User Research, publicado en The Interaction Design Foundation, la realización de una investigación fructífera radica en el planteamiento de objetivos que respondan a las necesidades específicas de cada proyecto, acompañados de un plan de ejecución diseñado, similarmente, a la medida.
Después de dejar esto claro, se estipula que la investigación cuantitativa se asocia a formatos de recolección como encuestas o experimento, en los que se tiene el fin de observar la conducta de los usuarios. Estos se miden de manera estadística, impidiendo sesgos y cualquier otro tipo de “contaminación” al estudio. Por ejemplo, si se quisiera conocer el patrón de actividad de cierta población, o hallar clientes potenciales para determinado producto de ejercicio, “usando métodos cuantitativos, puedes crear una encuesta online y enviarla a un número considerable de personas, quienes responderán preguntas tales como “¿cuántas horas a la semana haces de ejercicio?”. Esto generaría como resultado un amplio número de respuestas traducibles en una muestra representativa de usuarios considerados.
Pasando a la investigación cualitativa, esta se suele emplear mediante formatos tales como entrevistas a una cantidad relativamente pequeña de personas. Traduciéndolo al ejemplo anterior, sería pertinente seleccionarlos considerando sus características demográficas y, con la muestra clara, indagar acerca de sus preferencias en cuanto al ejercicio: “dónde, cómo, cuándo y cuánto ejercicio hacen”. En este caso, se le permitiría a la investigación ser lo más orgánica posible, sin importar que en su realización se de paso a sesgos de algún tipo. Vale la pena aclarar, este tipo de instrumento nos permite conocer directamente las percepciones de aquellos a quienes estudiamos y, aún si esto impide una perspectiva completamente objetiva, nos otorga la posibilidad de explorar a cabalidad el ambiente de investigación.
Me gustaría concluir con una cita del mismo texto, la cual trae a perspectiva la manera en la cual estas dos metodologías se complementan a la perfección:
“En ocasiones parece que optamos por investigación cualitativa porque no se tiene tiempo o recursos para la investigación cuantitativa, y aunque ambos factores son clave en la planificación, los métodos cualitativos tienen valor por sí mismos. Son una muy buena estrategia cuando no se tiene mucha información sobre el tema del research, ya que la flexibilidad de una entrevista, por ejemplo, permite adaptar los hallazgos, incorporarlos y maximizar la obtención de insights en una misma prueba o fase de pruebas. Los métodos cualitativos pueden proporcionar una comprensión profunda de algo de forma que es imposible reducir a números, y más detalles sobre una situación o una respuesta, ya que siempre se puede repreguntar, citar de nuevo a un entrevistado para una segunda ronda de preguntas, y, todo esto, en menos tiempo que con los métodos cuantitativos, por lo que es más fácil encajar un research cualitativo que un cuantitativo en un proceso de desarrollo iterativo.”
Referencias:
del Amo, M. (2021, July 27). ¿Qué son los ayunos de dopamina? La Nueva Moda en Silicon Valley. La Vanguardia. Retrieved February 14, 2022, from https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20210727/7626803/ayunos-dopamina-moda-sillicon-valley.html
Suleng, K. (2020, January 5). Ayuno de dopamina: La Moda de Dejar el alcohol, El Sexo y las redes sociales para "Reiniciar" el cerebro. El País. Retrieved February 14, 2022, from https://elpais.com/elpais/2020/01/04/buenavida/1578137419_445885.html
2018, T. E. 26 febrero. (2021, June 16). Investigación Cuantitativa y cualitativa: Ventajas y desventajas. Torresburriel Estudio. Retrieved February 14, 2022, from https://www.torresburriel.com/weblog/2018/02/26/investigacion-cuantitativa-y-cualitativa-ventajas-y-desventajas/
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