Semana 2
Lectura, netiqueta y huella digital.
La sesión del lunes 31 de enero comenzó con la lectura de dos de los escritos enviados al profesor la semana anterior. Habiendo repasado los contenidos anteriores, resaltando la importancia de volver el aprendizaje un proceso cíclico, se inició con los temas programados.
Para comenzar, se reiteró el rol crucial de cultura del registro, no solo en los proyectos de investigación, sino en casi cualquier ocasión. Esto, se explicó, es debido a que sirve tanto como ejercicio académico, como para sustentar la legitimidad de los proyectos. La cultura del registro permite una mejor gestión de la información, y esto, a su vez, da paso a la posibilidad de cuestionar el conocimiento (para perfeccionarlo y poder seguir generándolo).
Acto seguido, se trae a colación una cita de Francis Bacon: “La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso.” Esta frase le abre la puerta a un interesante intercambio de ideas acerca de las razones por las cuales aquello que enuncia termina siendo cierto. Algunos de los puntos destacables fueron, primero, la lectura nos da más puntos de vista y nos brinda la posibilidad de adquirir nueva información; segundo, la conversación nos enseña a entender a nuestras contrapartes y a responder en el momento, además de sacarnos de nuestra zona de confort, y tercero, la escritura nos hace precios porque nos permite meditar la mejor manera de transmitir un mensaje y desarrolla nuestra habilidad de síntesis.
Encuentro de sumo interés relacionar esta discusión con el artículo de la Comunidad Baratz acerca, específicamente, de la importancia de la lectura en nuestra cotidianidad. Algunas de las afirmaciones presentes en este texto hacen referencia a la inspiración, la curiosidad, la empatía, la actividad mental y el pensamiento crítico, y la introspección, entre otros factores potenciados por la lectura. Las palabras del filósofo y pedagogo español Gregorio Luri nos acercan a esta perspectiva mediante la siguiente cita:
“En mi casa solo había un libro; y, de repente, descubrí una biblioteca, y, de repente un niño de diez años puede entrar en un barco, vivir aventuras, moverse… [Leer] te permite ampliar los horizontes de tu mundo de manera extraordinaria [...] y podemos, de repente, emocionarnos con los versos de una poeta lesbiana del siglo VI antes de Cristo.”
Esto, argumenta Luri, se debe a la existencia de constantes antropológicas que nos permiten experimentar estos sentimientos traídos a nosotros por la lectura y que, por lo tanto, se reflejan en la capacidad de aprovechar este “diálogo intergeneracional”, aquel factor capaz de convertir a un ser humano en una persona culta.
Posteriormente en la sesión, se conversan los cuatro caminos presentes en el momento de leer una realidad y de escribir un texto. Estos son: el nivel literal, el cual se limita a aquello escrito textualmente en la fuente; el nivel inferencial, referente a la información implícita (realizar un análisis a partir de los hechos); el nivel intertextual, aquel relacionado con la unión de contenidos, responsable de la capacidad para unir y entrelazar diversos autores y posturas; y, para finalizar, el nivel analítico, que permite realizar críticas, cuestionamientos y propuestas con relación a lo leído.
Con respecto a este punto, me gustaría tomarme el tiempo para hacer una pequeña intervención, pues considero crucial resaltar una de las problemáticas de nuestra sociedad con respecto al ejercicio de la lectura. No es un secreto que cada vez tenemos más pantallas y menos hojas de papel en nuestros lugares de relajación y de trabajo y que, sin importar que el auge de la tecnología haya traído consigo tantas ventajas maravillosas, la carencia de lectores nos ha convertido en sujetos con mentes menos activas y cada vez menos críticas. En su conferencia para el evento TEDxYouth@TBSWarsaw, Luke Bakic (2018) nos invita a reflexionar con las siguientes palabras: “Grandes lectores hacen grandes escritores, y grandes escritores hacen grandes comunicadores. Grandes comunicadores hacen grandes persuadores, y ellos son quienes crean las mejores sociedades.” Entonces, ¿por qué nos conformamos con ser lectores mediocres?
El siguiente tema que se trata en la sesión contempla, precisamente, el adecuado uso de las herramientas virtuales. Se trata de la #Netiqueta. Como lo plantea la Real Academia de la Lengua Española (RAE), este término se utiliza para referirse a “un conjunto de normas de cortesía que regula el comportamiento de los usuarios y las comunicaciones en internet” (2022). Habiéndo dejado clara la definición del concepto, el profesor procede a describir algunas de las normas a las cuales hace referencia la netiqueta. Entre ellas podemos destacar, primero, el recordar y respetar el factor humano, manteniendo la buena educación incluso con el anonimato que nos proporcionan las pantallas; segundo, el trato digno hacia los demás, tal como nos gustaría ser tratados; tercero, el respeto a la privacidad, percatándonos de que el espacio virtual es tan sagrado como el espacio personal físico; cuarto, el compartir únicamente el conocimiento verificado por autoridades o expertos de los respectivos temas, pues es fácil generar confusiones debido a la facilidad de acceso a millones de páginas sin filtro alguno; finalmente, se habló de la importancia que tiene mantenerse al margen de las controversias, pues estos conflictos pueden llegar a escalar lo suficiente como para salirse de control.
En este momento de la clase, el profesor hace hincapié en la importancia de cuidar nuestra huella digital, pues, como se mencionó anteriormente, nuestros usuarios en los diversos canales de comunicación no son más que extensiones de nosotros mismos. Después de dar varios ejemplos de mal empleo de las normas de netiqueta, o carencia de las mismas, se nos muestra un ejemplo de buena educación en la virtualidad. Este es el de una estudiante que personalizó su firma de correo electrónico, para darle una apariencia más profesional.
Para concluir esta relatoría, me atrevo a vincular los contenidos trabajados con mi vida personal. Encuentro, en primera instancia, que mi relación con la lectura no es la que me gustaría; porque encuentro bastante difícil concentrarme en un texto por periodos extensos de tiempo, sin importar cuán interesante sea. Esto me ha permitido descubrir que, a pesar de que leer sea la manera más recomendada de adquirir y perpetuar el conocimiento, existen diversas maneras de afilar la mente y desarrollar el pensamiento crítico; algunas de estas, son los audiolibros, las conferencias, los documentales, los debates, entre otros. En cuanto a los cuatro niveles de interpretación textual, me parece que, gracias a mi interés por el conocimiento, he sido capaz de implementarlos no solo en los ejercicios académicos, sino también en situaciones de la cotidianidad. Finalmente, contemplando la netiqueta y la huella digital, pienso que, por la formación que he recibido y experiencias como la pandemia, el uso que le doy a mis plataformas no es solo prudente, sino más bien meticuloso. Sin embargo, la sesión de clase me impulsó a comprender que no son herramientas comunes, pues cuentan con una perpetuidad en su contenido que no poseen otros medios. Por esta razón, he decidido enfrascarme en una jornada para comprender mejor esta extensión de mis pensamientos y aprender a sacarle un mayor provecho de manera segura y estratégica.
Para finalizar la clase, el profesor anuncia las tareas pendientes.
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