Semana 5

 Etnografía, fenomenología, reflexiones y algunas historias

Comenzaré por confesar: no se me ocurren más formas para dar inicio a estas entradas (eso me frustra un poco), entonces lo haré igual que siempre: Como de costumbre, la clase comenzó con la lectura de tres relatorías, y de ellas se destacó su nivel de intertextualidad y como, dependiendo de los recuerdos de cada autor/a, y de la manera en la que categoricen la información, esta suele perderse según lo documentado. Después de las lecturas, el profesor recomienda la herramienta Estilector y tomamos diez minutos para revisar nuestros escritos de la semana. 

Seguimos con la discusión del taller correspondiente a la película Avatar y la relación de esta obra con la etnografía. El primer enunciado de este ejercicio da pie a un repaso de los temas a tratar y, nuevamente, deja en claro la definición de etnografía y de observación participante. Cuando entra en relevancia el segundo punto, la revisión general continúa; sin embargo, el profesor cuenta algunas anécdotas acerca del relativismo cultural. La segunda de ellas llamó mucho mi atención: 

Una tribu, quizá en un lugar remoto, no contaba con un acueducto. En su lugar, las mujeres de esta comunidad solían caminar tres horas cada día con el fin de ir a buscar agua. La parte interesante de la historia es que, para los investigadores externos, esta labor no habría de ser necesaria si se les construyera un acueducto, dándole una mejora a su estilo de vida. En el momento, parecía una idea lógica, entonces eso hicieron. El problema radica en que la caminata representaba mucho más que alguna otra tarea del hogar. Así lo descubrió el equipo, pues al volver a la comunidad, con el fin de monitorear el proyecto, vieron que la llegada del acueducto habría erradicado la costumbre de las mujeres de conversar y caminar, por lo cual la tensión entre las familias había crecido y dado como resultado un aumento en la violencia intrafamiliar. El cometido fue un error honesto: con intenciones de ayudar, alteraron la rutina de la tribu para hacerla similar a la propia; pero, esto resultó en una herida a su sistema social. El nuestro no siempre es el mejor camino.  

Después de la breve pausa de storytime, seguimos con el taller. En el punto tres se tocó el etnocentrismo. Específicamente, se recalcó que se evidencia en el lenguaje, y que a los prejuicios o concepciones erróneas solo se les puede denominar así cuando surgen desde un investigador a su sujeto de estudio. El ejemplo traído a colación presentó una perspectiva distinta del concepto, visibilizó cuán común es la indiferencia hacia las culturas ajenas. A modo de referencia, el profesor nos mostró la obra del artista israelí Shahak Shapira titulada Yolocaust. En ella, se ve la fusión de algunas fotos disonantes de turistas en los lugares memorial del Holocausto y registros fotográficos del mismo. Concluida la reflexión sobre esta protesta visual, nos contó la historia de dos de sus estudiantes que decidieron realizar su trabajo final en Armero. Ellas, pese a sus buenas, acabaron cometiendo este mismo error, pues, a su llegada, se tomaron una selfie con poses no correspondientes al lugar. Considero lo siguiente: el tema de las selfies es de cuidado cuando se trata de etnocentrismo, pues es una manera de registrar los acontecimientos encargada de poner al fotógrafo en el centro de atención, en lugar de plasmar la escena a manera de protagonista. Como consecuencia, esto le quita relevancia al lugar o sujeto de estudio y se la otorga equívocamente a quien tome la foto, dándole visibilidad y quitándosela a los sujetos iniciales. A mi juicio, resulta especialmente irrespetuoso hacerlo en lugares sagrados, por ejemplo un templo, o en aquellos donde hayan sucedido catástrofes. 

Continuando con la narración, en el segundo momento de la clase algunos de mis compañeros presentan la modalidad de investigación denominada fenomenología.

Es una modalidad cualitativa, cuyo nombre viene de las palabras fenómeno, la cual significa realidad, y logia, estudio. Surge a comienzos del siglo XX, en el auge del método científico y del positivismo, como una suerte de respiro fuera de la investigación cuantitativa. Su defensor principal fue Husserl, para quien lo cuantificable se queda corto cuando de investigación social se trata, pues para ver la realidad es necesario entrar en la esfera interna de las vivencias. Para sustentar esto, afirmaba que la base de la fenomenología es realmente la conciencia porque "la realidad, en la medida de que se le presenta a una persona, se le denomina fenómeno porque cambia dependiendo de la persona que la recibe".

Mis compañeros presentaron una triada entre la conciencia, el sujeto y el mundo, y plantearon la reflexión como una forma de conocer la esencia del ser humano; a saber, lo subjetivo del pensamiento. En el mismo orden de ideas, definieron como objeto de estudio de la fenomenología la forma en la cual un sujeto ve el mundo, teniendo en cuenta el ejercicio de la conciencia como algo subjetivo, proveniente de la manera en la cual cada persona se conecta con la realidad. 

Buscando posibles posturas para incluir a modo de vínculo intertextual, me topé con el concepto de Diseños fenomenológicos, perteneciente al método fenomenológico hermenéutico. De acuerdo con Rojas (año no establecido), estos buscan analizar las experiencias compartidas hallando puntos en común entre diversas experiencias individuales. Una vez realizado este trabajo, “el investigador contextualiza las experiencias en términos de su temporalidad (momento en que sucedieron), espacio (lugar en el cual ocurrieron), corporalidad (las personas que las vivieron) y el contexto relacional (los lazos que se generaron durante las experiencias)” (Rojas, p.7).

Ya para finalizar, me gustaría volver a la mención de Heidegger realizada en esta exposición. Él afirmaba que mediante el lenguaje se puede descubrir al hombre. No se le dio mayor profundidad; no obstante, trajo a mi mente una novela que leí hace años. En su libro 1984, Orwell deja en claro que aquel que controla el lenguaje puede, consecuentemente, controlar los pensamientos colectivos. En el marco de la trama, esta era una de las maneras mas eficaces que se tenían de oprimir el pensamiento libre. Esto me lleva a pensar en la postura de Heidegger, pues en ella el lenguaje hace las veces de canal entre el investigador y la subjetividad del hombre. Sin embargo, también es el componente base de esta última, por lo cual si el hombre no cuenta con un lenguaje adecuado, no es capaz de descubrirse a sí mismo y mucho menos de compartir su experiencia. Una vez más, la importancia del lenguaje como mecanismo de expresión y garante de la libertad nos pega en la naríz.



Referencias: https://repository.usta.edu.co/bitstream/handle/11634/30228/030-ROJAS%20ok%20%281%29.pdf?sequence=1&isAllowed=y#:~:text=Dise%C3%B1os%20fenomenol%C3%B3gicos%3A%20Su%20prop%C3%B3sito%20principal,en%20com%C3%BAn%20de%20tales%20vivencias.&text=Tanto%20en%20la%20fenomenolog%C3%ADa%20como,las%20perspectivas%20de%20los%20participantes.


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