Semana 7

Marshmallows y Alcances de la investigación cuantitativa 

Antes de ahondar en nuevos temas, se hizo un breve repaso acerca de la investigación acción participativa, IAP. Como se había hecho en la clase de la semana anterior, se discutió cómo esta es una herramienta crucial para fortalecer el tejido social de una comunidad en lugar de ser invasiva y poco fructífera. Para ilustrar dicho punto, Cobos nos compartió la iniciativa “Mil colores para mi pueblo” y prosiguió a hacer un análisis: concluyó que este trabajo había trascendido al nacer de un esfuerzo común por parte de los miembros de la comunidad. Afirmó que si los investigadores se les hubieran “metido en el rancho”, la gente del pueblo no habría cuidado los muros como lo han hecho hasta ahora. En este orden de ideas, el profesor también se toma el tiempo para advertirnos que un ejercicio satisfactorio de IAP requiere excelentes habilidades comunicativas, especialmente para convocar a la gente, y mucha disposición para aprender en lugar de juzgar. Tocado este último tema, nos comparte el caso de algunos alumnos que demostraron justamente lo contrario (es decir, etnocentrismo).  


Después de refrescar la IAP, se leyeron dos salidas de campo realizadas hace algunos años. Estas pertenecen a dos estudiantes (hombre y mujer) que se adentraron en el club “Fiebre Sex” y registraron sus experiencias. Personalmente, siento que me nutrió intelectualmente el ejercicio de comparar ambas versiones de, se creería, una misma experiencia. En sus etnografías, se evidencia el nivel de disposición de comprensión y aprendizaje que ambos observadores tenían a la hora de redactar sus reportes, al igual que dónde se ubicaba su atención. 


Mientras que la primera etnografía presentaba un tono casi sarcástico y múltiples referencias a la cultura popular, la segunda dejaba en claro (no solo con palabras) que se trataba de una visita formativa para la autora y que no le correspondía a ella criticar a los personajes de la escena. Debido a lo diferentes que eran las intenciones de estos dos etnógrafos, los detalles descritos en sus investigaciones también distaban en millas: mientras que él se fijaba en la manera en la que las trabajadoras sexuales se “ofrecían” a los hombres que pasaban, ella enfatizaba en lo bien arregladas que estaban estas mujeres. No obstante, también había temas en los cuales convergían; uno de ellos era la clasificación de las mujeres del club según los tatuajes que exhibían. 


Más allá de lo presentado por estos estudiantes, llamó mi atención el hecho de que ninguno de los dos se atrevió a entrevistar a alguno de los presentes en su salida de campo. De acuerdo con el “Manual de etnografía básica para entusiastas de la Antropología Social, pertenecientes al mundo de la publicidad, el diseño, la comunicación y el marketing”, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, una etnografía debe contar tanto con observaciones como con entrevistas. Estas últimas se definen como una conversación donde el informante proporciona al investigador con datos valiosos provenientes del interior de un escenario o fenómeno. También, se aclara que entrevistar es realmente una habilidad que se adquiere con la práctica, que depende de la capacidad de escucha y atención y el cual resulta vital para establecer veracidad en nuestras versiones (N/A). 

Figura 1 


Seguimos con la exposición de los alcances de la investigación cuantitativa. Para abrir su presentación, mis compañeras recordaron el concepto de investigación cuantitativa, dejando claro que este se refiere a un “conjunto de procesos sistemáticos, críticos y empíricos que se aplican al estudio de un fenómeno o problema” (Ramírez, Jiménez y Lafont, 2022); además, mencionaron que su recolección de datos se basa en la medición numérica y el análisis estadístico. Luego de esto explicaron cada uno de los alcances, junto con sus ventajas y desventajas. Estos son: el alcance exploratorio, ideal para problemas poco estudiados, pero, en ocasiones, poco concluyente; el descriptivo, ideal para considerar los componentes de un fenómeno estudiado y definir sus variables, pero carente explicaciones profundas y de representaciones exactas en las muestras; el correlacional, ideal para asociar dos conceptos o variables, pero incapaz de revelar la naturaleza de estas relaciones, y el alcance explicativo, determinante de las causas de los fenómenos, pero confuso a la hora de identificar correspondencias causa-efecto.  


Así mismo, las expositoras comentaron que los alcances se determinan revisando la literatura de un fenómeno y dependiendo de los objetivos de la investigación, y que nos es incorrecto mezclarlos entre ellos, pues existen investigaciones con varias etapas que se nutren de las respectivas ventajas de cada uno de ellos. Para demostrar esto, compartieron el caso de la investigación del hundimiento del Titanic, donde “los primeros estudios fueron exploratorios, continuaron con estudios explicativos y culminaron como causales con bastante profundidad” (Ramírez, Jiménez y Lafont, 2022). 


Cerraron su presentación con un Kahoot abarcando el tema y el profesor aprovechó para hacer una dinámica de Quizziz, con el fin de sacar una nota. Tras la realización de los juegos, para llevar la explicación dada a un plano tangible, Cobos nos mostró dos versiones del Experimento del Marshmallow, el cual busca examinar la capacidad de autocontrol de los niños cuando son expuestos a escenarios de tentación. En grupo, analizamos los videos y determinamos que se trató de un experimento cuantitativo y que, en lugar de otorgar conclusiones establecidas, este da pie a más preguntas y a más investigaciones. 




 

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